Por qué crear una página web para mi restaurante
Un cliente que busca dónde cenar escribe el nombre de su ciudad y un tipo de cocina. Se fija en tres cosas: las reseñas, las fotos y la carta. Sin web, dependes por completo de tu ficha de Google y de las plataformas de reparto.
Con una web recuperas el control de la información que ve la gente. Los horarios son correctos, los precios están actualizados, el teléfono se pulsa y llama. También te quedas con los clics que antes captaban los directorios en tu lugar.
La diferencia se nota sobre todo fuera del servicio. El teléfono no suena a las 23 h, pero una página puede recibir una petición a cualquier hora. En un local de 60 comensales, captar entre 5 y 8 reservas por semana fuera del horario de apertura equivale a un servicio más al mes.
Una web sirve además para filtrar llamadas innecesarias. Terraza, acceso para personas con movilidad reducida, aparcamiento, menú infantil: son preguntas que se repiten a diario y le quitan tiempo a tu equipo de sala.
Empieza por la carta: el primer bloque que debes publicar
Si este mes solo haces una cosa, pon tu carta en internet. Es la página más consultada de la web de un restaurante, muy por delante de la página «quiénes somos». La gente quiere saber qué va a comer y a qué precio antes de desplazarse.
Una carta en PDF descargable ya no basta. Pesa mucho, se ve mal en el móvil y Google no lee bien su contenido. Una carta digital que se consulta directamente en el navegador se actualiza en dos minutos y se lee sin problemas en la pantalla de un teléfono.
En la mayoría de webs de restaurantes que vemos, la página de la carta concentra entre el 50 y el 70 % de las visitas. Todo lo demás es decorado a su alrededor.
Qué debe incluir la carta online
- El nombre completo de cada plato, no solo un título poético
- Los precios actualizados, con la obligación de exhibición incluida
- Los alérgenos, bajo petición o indicados plato por plato
- La mención de los platos del día y de los menús del mediodía
- Las indicaciones útiles: vegetariano, sin gluten, elaboración propia
Las normas sobre la exhibición de precios en restauración también se aplican a tu web. Una carta online caducada no solo queda mal de cara al cliente: te expone.
Una carta que también funciona en sala
La misma carta puede vivir en dos sitios: en tu web y en un código QR colocado en las mesas. Así gestionas una única fuente. Crear un menú con código QR lleva una hora y evita reimprimir la carta cada vez que cambias de proveedor.
Las opciones para crear la web de un restaurante
Hay cuatro caminos realistas. La elección correcta depende del tiempo que tengas, no del discurso del proveedor. Un hostelero que además cocina solo no tiene el mismo proyecto que un grupo con tres establecimientos.
| Opción | Presupuesto orientativo | Plazo | Autonomía después |
|---|---|---|---|
| Creador de webs online (Wix, Squarespace) | 150 a 400 € al año | 1 a 3 días | Total, lo modificas tú |
| Solución especializada en restauración | 200 a 600 € al año | Unas horas | Buena, carta y reservas integradas |
| Freelance de WordPress | 1.200 a 3.500 € por la creación | 3 a 6 semanas | Variable, depende de la formación recibida |
| Agencia web | 3.500 a 10.000 € | 6 a 12 semanas | Baja sin contrato de mantenimiento |
Las plantillas y el hazlo tú mismo
Mucha gente busca una web de restaurante gratis o una plantilla HTML CSS para instalar por su cuenta. Es viable si alguien de tu entorno sabe diseñar y alojar una página. La trampa no es la publicación, es la actualización seis meses después, cuando esa persona ya no está disponible.
Qué pagas en una agencia
Una agencia factura sobre todo tiempo de conceptualización, diseño a medida y coordinación. Se justifica en un restaurante gastronómico con una identidad fuerte, o en una web para varios restaurantes con cartas distintas en cada dirección. Para un bar de barrio, rara vez es el mejor destino para 4.000 €.
Los costes reales, más allá del presupuesto
El presupuesto inicial no es el gasto total. Hay tres partidas que vuelven cada año, elijas la opción que elijas.
- Nombre de dominio: 10 a 20 € al año, registrado a tu nombre y no al del proveedor
- Alojamiento: 50 a 200 € al año según el plan
- Fotos profesionales: 300 a 800 € por media jornada, a repetir cuando la carta cambie de verdad
Cuenta también con tiempo interno. Calcular 2 horas al mes para mantener al día horarios, cierres y platos del día es un mínimo honesto. Una web abandonada hace más daño que no tener web.
El contenido imprescindible, página a página
La página de inicio
Debe responder en tres segundos a: qué tipo de cocina, dónde y cómo reservar mesa. Pon el nombre del restaurante, la ciudad, una foto de la sala y un botón de reserva visible sin tener que bajar. El resto puede esperar más abajo.
La información práctica
Dirección completa, horarios por día, teléfono que se pueda pulsar, cómo llegar, aparcamiento, accesibilidad. Todo esto debe ir en texto legible, no dentro de una imagen: los buscadores no leen los elementos gráficos.
Las fotos
Unas buenas fotos hacen más por tus reservas que cualquier texto de presentación. Con tres platos bien iluminados, una vista de la sala y otra de la terraza es suficiente. Comprime las imágenes antes de subirlas, o la página tardará cinco segundos en cargar con datos móviles y el visitante se irá.
La página de la carta
Debe estar a un clic desde cualquier página. Evita esconderla en un menú desplegable. Si quieres destacar un menú del mediodía, dale su propio bloque con el precio a la vista.
Lo que es opcional
La historia del chef, la galería de 40 fotos, el blog: solo son útiles si tienes tiempo de mantenerlos. Una web de cinco páginas sólidas gana a una de quince a medio llenar.
Reservas y pedidos online
La reserva online suele conectarse mediante un módulo externo. Puedes integrar un widget directamente en la página, de modo que se reserve en unos pocos clics sin salir de tu web. Calcula entre 30 y 100 € al mes según el proveedor, a veces con una comisión por comensal.
En el pedido online, la clave es saber dónde llegan los pedidos. A una tablet dedicada, por correo electrónico o directamente a tu TPV si el desarrollador ofrece esa conexión. Comprueba este punto antes de firmar: un pedido que no llega al sitio correcto desmonta el servicio.
Puedes hacer las dos cosas: mantener las plataformas de reparto para el volumen y empujar tu propio canal con los clientes habituales. El margen no es el mismo: en un pedido de 30 €, una plataforma suele quedarse entre el 25 y el 30 %, y tu web, un pequeño porcentaje de comisiones bancarias.
Posicionamiento local: ser visible cuando te buscan
El posicionamiento de un restaurante es ante todo local. Tu ficha de empresa en Google pesa más que tu web en los resultados de proximidad. Ambas deben decir exactamente lo mismo: mismo nombre, misma dirección, mismos horarios.
En la web, el trabajo de SEO útil se resume en pocos puntos. Pon la ciudad en el título de la página de inicio, escribe la carta en texto y haz que la web cargue rápido. Para optimizar un paso más, añade datos estructurados de tipo Restaurant y Menu.
- Un título de página claro: cocina, nombre, ciudad
- Una dirección en texto, idéntica en toda la web
- Etiquetas alt en las fotos de los platos
- Un tiempo de carga por debajo de 3 segundos en móvil
Las redes sociales complementan tu presencia online, no la sustituyen. Instagram y Facebook sirven para llamar la atención y enseñar el día a día; publica ahí tus platos del día y remite siempre a tu web para la carta y la reserva.
Un último hábito: pide a tres clientes que prueben tu web en su móvil delante de ti. En cinco minutos verás qué se atasca, qué no queda visible y qué buscaban sin encontrarlo. Es la mejor auditoría gratuita que existe y vale más que cualquier informe de 30 páginas. Descubre después, mes a mes, qué páginas trabajan de verdad para ti y concentra ahí tus esfuerzos en lugar de añadir contenido por todas partes.














