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Licencia IV y licencia de restaurante: cuál necesitas

Para qué sirve la licencia 4 de restaurante, cuánto cuesta, cómo obtenerla y cuándo basta con una licencia III.

Licencia 4 de restaurante: qué es, en la práctica

Una licencia de despacho de bebidas es una autorización administrativa. Te permite vender bebidas alcohólicas para consumir en el local. Sin licencia solo puedes servir agua, refrescos y café, nada más.

La licencia IV es la más amplia de todas. También se la llama gran licencia o licencia de pleno ejercicio. Autoriza la venta de todas las bebidas de los grupos 3, 4 y 5: vino, cerveza y sidra, pero también ron, whisky, ginebra, vodka y licores.

La licencia de restaurante, en cambio, está ligada a las comidas. Solo te deja vender alcohol durante las comidas principales y como acompañamiento de la comida. Un cliente que se sienta en la barra a tomar una copa sola queda fuera de ese marco.

Ahí está toda la diferencia. La licencia IV corresponde a un despacho de bebidas en sentido pleno: se puede beber sin comer. La licencia de restaurante corresponde a una actividad de restauración en la que el alcohol acompaña al plato.

Mucha gente que abre un local busca una licencia IV cuando una licencia de restaurante ya cubre el 100 % de su carta. La cuestión no es el prestigio de la licencia, sino si vas a servir alcohol fuera de las comidas.

Los grupos de bebidas, la clave de todo el sistema

La normativa no razona por tipo de negocio, sino por categoría de líquido. Las bebidas están clasificadas en grupos, y esa clasificación es la que determina qué licencia necesitas.

  • Grupo 1: bebidas sin alcohol. No hace falta ninguna licencia para venderlas.
  • Grupo 3: bebidas fermentadas no destiladas. Vino, cerveza, sidra, perada, hidromiel, vinos dulces naturales, aperitivos a base de vino, crema de casis.
  • Grupo 4: rones, tafias y alcoholes destilados a partir de vinos, sidras o frutas.
  • Grupo 5: el resto de bebidas alcohólicas, como whisky, ginebra, vodka y licores.

El grupo 2 desapareció en 2016, absorbido por el grupo 3. Quédate con tres niveles útiles: sin alcohol, fermentado y destilado. Una licencia III cubre el grupo 3. Una licencia IV cubre los grupos 3, 4 y 5.

Haz este ejercicio con tu carta antes de iniciar cualquier trámite. Si quieres ofrecer un ron macerado de la casa, un digestivo o cócteles, entras de inmediato en el terreno de la licencia IV o de la licencia de restaurante completa.

Licencia de restaurante, licencia III y licencia IV: comparativa

Conviven cuatro autorizaciones para el consumo en el local. La tabla siguiente las pone en orden.

LicenciaBebidas autorizadasCondición de usoPrecio orientativo
Licencia pequeña de restauranteGrupos 1 y 3 (vino, cerveza, sidra)Solo durante las comidasGratuita (declaración)
Licencia de restauranteTodos los gruposSolo durante las comidasGratuita (declaración)
Licencia IIIGrupos 1 y 3Libre, sin comidaDe 0 a 3.000 €
Licencia IVTodos los gruposLibre, sin comidaDe 5.000 a 30.000 €

La diferencia de coste salta a la vista. Se explica por un detalle jurídico sencillo: las licencias de restaurante se conceden con una simple declaración, mientras que en Francia no se crea ninguna licencia IV nueva desde 1941. Las que existen se compran y se venden entre profesionales.

El caso del restaurante clásico

Un restaurante que sirve vino y digestivos en la mesa solo necesita una licencia de restaurante. Es gratuita, inmediata y cubre toda la carta. No tiene sentido inmovilizar 15.000 € en una licencia de pleno ejercicio.

El caso del bar-restaurante

En cuanto abres servicio de bar fuera del horario de comidas, la licencia IV se vuelve imprescindible. Terraza a las cinco de la tarde, aperitivos sin reserva, afterwork: esas situaciones quedan fuera del marco de la licencia de restaurante, y una inspección lo detectará.

Requisitos para explotar el negocio: formación, antecedentes, nacionalidad

Obtener una licencia no depende solo del local. El titular debe cumplir requisitos personales concretos.

  • Ser mayor de edad, o menor emancipado, y no estar bajo tutela.
  • Ser nacional de Francia, de la Unión Europea o del Espacio Económico Europeo.
  • No haber sido condenado por proxenetismo, ni por robo, estafa o apropiación indebida, lo que conlleva una prohibición de explotar el negocio durante cinco años.
  • Disponer de un permiso de explotación en vigor.

El permiso de explotación se consigue con un curso homologado. Cuenta con 20 horas repartidas en tres días, o 6 horas si acreditas diez años de experiencia como titular. El precio va de 200 a 600 € según el organismo y la región. El permiso tiene una validez de diez años.

Esa formación no es un trámite decorativo. Cubre la protección de los menores, la lucha contra la embriaguez pública, los horarios de cierre, la represión de la conducción bajo los efectos del alcohol y tus responsabilidades civiles y penales. La venta de alcohol a menores de 18 años está prohibida sin excepción, y comprobar la edad te corresponde a ti.

Trámites de apertura: ayuntamiento, prefectura y plazos

El procedimiento es corto cuando el expediente está completo. Se tramita en el ayuntamiento del municipio, o en la Prefectura de Policía en el caso de París.

Debes presentar una declaración previa de apertura como mínimo 15 días antes de empezar la actividad. El formulario Cerfa 11542 sirve de base. Adjunta el permiso de explotación, un documento de identidad, un extracto Kbis y, si retomas un negocio existente, la escritura de cesión de la licencia.

El ayuntamiento te entrega un resguardo. Ese documento es tu prueba: guárdalo, te lo pedirán en cualquier inspección. Cuenta con unos días o hasta tres semanas según el municipio. Para un cambio de titular o un traslado de local se aplica el mismo plazo de quince días.

Ojo con las zonas protegidas. Un despacho de bebidas no puede instalarse muy cerca de un centro escolar, un hospital, un estadio o un lugar de culto. El perímetro lo fija una orden de la prefectura y varía de un departamento a otro. Comprueba este punto antes de firmar el contrato de alquiler, no después.

Precio de la licencia 4 de restaurante: compra, traslado y cupos

Como no se pueden crear nuevas, el mercado es de segunda mano. Los precios que se ven van de 5.000 € en zona rural a más de 30.000 € en centros urbanos tensionados. El precio depende del número de licencias disponibles en la zona, no del valor intrínseco del título.

Un cupo limita el número disponible: la regla general es un despacho de bebidas de 4.ª categoría por cada 450 habitantes. En un municipio saturado no aparecerá ninguna licencia nueva. En cambio, un municipio que se ha quedado sin ninguna puede acoger una mediante un traslado de licencia.

El traslado se hace, en principio, dentro del mismo departamento, con excepciones más flexibles para los municipios de menos de 3.500 habitantes que no tienen licencia IV. Debe autorizarlo el prefecto y declararse en el ayuntamiento. Si compras una licencia inactiva, comprueba un punto decisivo: una licencia que lleva más de cinco años sin explotarse está caducada y no vale nada.

Otra precaución al comprar: el propietario del fondo de comercio y el titular de la licencia no siempre son la misma persona. Pide el historial completo del título y los resguardos de declaración sucesivos.

Placa de licencia 4, cartelería obligatoria y carta de bebidas

La placa de licencia 4 forma parte del decorado de bistró, pero no es en sí misma la obligación legal. Lo que la normativa exige son tres carteles concretos en tu establecimiento.

  • El cartel sobre la protección de los menores y la represión de la embriaguez pública, visible desde la sala.
  • Los precios de todas las bebidas que sirves, tanto dentro como fuera del local.
  • El recordatorio de la prohibición de fumar y, según los casos, el origen de las carnes.

La carta de bebidas tiene sus propias reglas. Debes indicar la cantidad servida, el precio por cantidad, la denominación de origen y la añada en los vinos, y precisar si el agua se cobra. Estas menciones dependen de la misma normativa que la exhibición de precios en un restaurante, y son los primeros puntos que se revisan en una inspección de la DGCCRF.

Aquí es donde una carta digital resulta útil. Cambiar un precio por copa o retirar un vino agotado lleva diez segundos en una carta digital de restaurante, frente a una reimpresión completa en papel. Así, las menciones obligatorias se mantienen siempre al día, incluida la carta de cócteles, que cambia a menudo.

El mismo razonamiento vale para los alérgenos y la información del reglamento INCO, que deben seguir siendo accesibles para el cliente. Un menú con código QR para restaurante reúne todas estas obligaciones en un único soporte, actualizable desde tu móvil.

Bar, cafetería, asociación: casos particulares

Un bar sin cocina no puede conformarse con una licencia de restaurante: necesita una licencia III o una licencia IV según su carta. El horario de apertura de un bar con licencia IV lo fija una orden de la prefectura, normalmente hasta las 2 de la madrugada, y a veces más tarde con autorización nocturna.

Una cafetería que solo sirve vino, cerveza y sidra se queda dentro del ámbito de la licencia III. Es una solución bastante más accesible para un salón de té o un bar de vinos que nunca va a servir destilados.

En el caso de un bar asociativo, la regla es distinta. Una asociación puede pedir al ayuntamiento una autorización temporal para vender bebidas de los grupos 1 y 3, con un máximo de cinco autorizaciones al año. Algunas asociaciones deportivas homologadas tienen excepciones específicas, reguladas por el alcalde.

Un último punto que se olvida a menudo: la venta para llevar y el reparto a domicilio dependen de licencias distintas, la licencia pequeña para llevar en el caso del grupo 3 y la licencia para llevar completa para todos los grupos. Si añades la venta de botellas a tu actividad de restauración, necesitas ese trámite adicional.

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